EXHUMACIÓN EN BOHODON (AVILA) DE UN HOMBRE DE PALACIOS DE GODA, 1 de Marzo de 2003

 

 

                        La tumba se encontraba junto a la puerta de entrada del cementerio, al lado izquierdo de la misma. La tumba conocida y visitada desde hace muchos años por los familiares, estaba bien definida por un amontonamiento de tierra, y en su cabecera una cruz de hierro. Nos indico la hija de la persona asesinada, que su padre podía no estar exactamente debajo del túmulo. También que siempre les dijeron que no estaba enterrado a mucha profundidad. Efectivamente encontramos el cuerpo ligeramente desviado de la vertical del túmulo, y a unos 70 cm de profundidad de la superficie.

 

 

 

 

            Tras limpiar el cuerpo con metodología arqueológica antes de proceder a su exhumación, comprobamos que fue cubierto desde la cabeza hasta por debajo de las caderas, con un saco al que previamente se le había cortado uno de los lados largos, a modo de cómo  lo usaban  para protegerse de la suciedad los cargadores de harinas o de carbón, por ejemplo. De tal manera que el extremo cerrado tenía una forma de capucha que precisamente se colocaba sobre la cabeza y el resto protegía la espalda. Por lo que es posible que precisamente fuera reutilizado después de cumplir el saco alguna de esas funciones, para colocárselo como sudario. Esta cubrición la vemos en el cuerpo con un color negruzco,  un dibujo como de trenzado de hilo muy grueso, muy adaptado a la anatomía del cuerpo, y unos 4 mm de grosor. La textura muy quebradiza, similar a la goma o plástico muy endurecido por el paso del tiempo. Según hemos podido averiguar el nitrato utilizado como abono era transportado en sacos de tela, a los que se les había tratado para su impermeabilización con una sustancia alquitranada, que es precisamente lo que reconocemos en la cubrición del esqueleto.

 

 

 

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            El cuerpo en posición decúbito supino, la cabeza ligeramente ladeada al lado izquierdo. La mandíbula inferior unida a la superior gracias a la compresión del saco. Las manos unidas a la altura del cuello. Los huesos muy blandos y a la vez muy quebradizos.

 En el cráneo se aprecian dos agujeros en los dos parietales, en la zona que denominamos comúnmente como la “sien”. El izquierdo parece el de entrada y rompe la pared orbital posterior. La salida del proyectil la vemos en una línea ligeramente superior por la sien derecha, o parietal derecho. Recorriendo el frontal y los parietales vemos tres líneas de ruptura, que se aprecian sin separación de los bordes.

 

 

Orificio de bala

 

 

 

Se conservan restos de pelo en todo el cráneo, gracias a la protección del saco alquitranado; además de otros restos textiles en lado izquierdo de la cabeza, seguramente restos de una gorra. Otros efectos personales hallados ha sido un cinturón de cuero de una anchura de 3 cm, con hebilla metálica de unos cuatro cm. A la altura de la pelvis izquierda encontramos lo que reconocemos como una petaca de picadura de tabaco, y un objeto metálico muy deteriorado, que se corresponde con un mechero de viento o mecha.

Se procedió a cribar la tierra desde la aparición del cuerpo hasta el vaciado completo de la fosa, sin encontrar resto alguno.

 

 

La fosa vacia