INFORME ANTROPOLOGICO Y FORENSE
FOSA DEL MONTE DE SAN LUIS DE VILLABRÁGIMA 

 INTERVENCION ARQUEOLOGICA DE LA A.R.M.H. VALLADOLID EN VILLABRAGIMA: EXHUMACION DE EVARISTO VICENTE. JUNIO – AGOSTO 2006.      

           A lo largo de ocho jornadas se ha procedido a la recuperación de los restos de Evaristo Vicente Sánchez asesinado en 1936 como consecuencia de la represión desatada tras la sublevación militar del 18 de Julio. El trabajo arqueológico se inicio el día 17 de junio de 2006 completándose durante los sábados siguientes hasta concluir la intervención el día 5 de agosto. La fosa en la que se encontraba este hombre esta situada en el término municipal de Tordehumos, en el paraje conocido como Monte de Herreros o de San Luís; el acceso se realiza desde la carretera comarcal 519 de Villabrágima en dirección a Tordehumos. En el kilómetro 11,800 aproximadamente, sale a la derecha la carretera que llega  a la cercana población de Tordehumos, a la izquierda y casi de frente cogemos un camino que desde el valle sube hasta el páramo; nada más ascender al páramo surge una bifurcación de la que tomamos el camino de la izquierda hasta llegar al caserío y explotación ganadera de Casas de Herrero. Desde la propia finca, primero por sendas y después campo a través, y tras recorrer en dirección sureste 1,5 kilómetros aproximadamente, se llega hasta el lugar de enterramiento. Coordenadas del sitio 30T032 25 226 – 46 27 201, a una altitud de 842 metros.      

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          El primer día nos acompaña el encargado de la finca de nombre Santiago, quién nos conduce hasta el lugar del enterramiento. El paisaje se corresponde con una superficie cubierta de vegetación natural de la que abundan las hierbas, gramíneas y el tomillo, salpicada de carrascas que en algunos puntos adquiere cierta densidad. Santiago nos indica el lugar de la fosa dentro de un espacio de absoluta planitud, sin ninguna alteración que singularice la ubicación del enterramiento del resto de la superficie circundante. Santiago asegura que no tiene dudas y marca un punto de situación afirmando que puede haber una variación de unos dos de metros en una dirección u otra. Continúa informando que el cuerpo se encuentra en el interior de una antigua mina de explotación de extracción de tierras que se aprovechaban para la fabricación de vasijas de porcelana. Estas minas solían tener una rampa de acceso de cinco o seis metros de largo hasta alcanzar los tres o cuatro metros de profundidad. La trinchera de explotación no solía ser muy amplia, apenas unos metros cuadrados.     

Foto 2

             Nuestro informante asegura que cuando él era niño no solo conocía que ahí estaba enterrado Evaristo, sino que además se veía una gran piedra que cubría su cuerpo a mas de dos metros de profundidad. A finales de los 60 o principios de los 70 siendo ya trabajador de la finca la trinchera se colmato con los escombros procedentes de la reforma de una casa de la hacienda, cubriéndose a lo largo de los años la superficie de vegetación natural que hace imperceptible la antigua explotación.

             Apenas iniciado nuestro sondeo, con picos y palas, aparecieron los primeros restos de escombros que nos confirmaba que estábamos en el sitio correcto, a partir de ese momento durante el primer día de excavación nuestro objetivo se centro en encontrar los limites exteriores de la antigua explotación de extracción de tierras. Tres de los lados fueron prácticamente delimitados a lo largo de la jornada, además del cuarto del que no encontramos toda su dimensión pero si las suficientes evidencias como para deducir que se trataba de la rampa de acceso a la trinchera de extracción. En las siguientes seis jornadas de excavación y con una media de seis participantes cada día, nuestro trabajo consistió en vaciar la fosa. La labor fue lenta y costosa tanto por las dificultades propias de trabajar en un lugar de escasas dimensiones y profundidad creciente, como porque a los escombros propios de ladrillo y tierra se sumaban un gran numero de piedras, muchas de estas con peso cercano a los cincuenta kilos. El vaciado lo realizamos sobre la trinchera de explotación y apenas sobre la rampa de acceso, pues la noticia era que Evaristo fue arrojado al fondo de la trinchera. De tal manera que actuamos sobre una superficie de unos cuatro metros de largo por dos metros de ancho en la zona superficial, espacio que se redujo en el interior de la explotación al metro de ancho por dos sesenta metros de largo. El largo de la explotación adquiere una orientación prácticamente norte-sur, con la rampa de acceso desde el norte.

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           Nuestro informante, Santiago, que no sabía exactamente a que profundidad estarían los restos de Evaristo, nos insistió que sobre el cuerpo había una gran piedra “tan grande como el cuerpo del hombre”. Efectivamente a unos 2,60 metros de profundidad encontramos una piedra con unas medidas aproximadas de 1,20 metros de largo, unos 60 centímetros de ancho y  unos 50 centímetros de grosor. Solamente la rotura con mazas y extracción de esta piedra en un espacio ya muy angosto costo prácticamente dos días. Esta piedra no fue echada sino que provenía del desprendimiento de la misma de una de las paredes laterales, en concreto la oeste. Antes de desprenderse esta piedra se encontraba ubicada muy próxima a la superficie.

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               En los páramos y cerros testigos que se reparten por la amplia meseta castellana, bajo una estrecha capa vegetal se extiende por casi toda la superficie un cantil calizo de origen “pontiense”, que es precisamente el que ha permitido que permanezcan estos resaltes en una orografía de fuerte erosión aluvial en el terciario.

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                Una vez vaciada la trinchera de escombros, y llegado al nivel de la piedra desprendida comprobamos primeramente, que por debajo de la capa superficial y del cantil de piedra que adquieren una dimensión que apenas llega al metro de espesor, las paredes de la trinchera están regularmente cortadas en vertical y con perfectos ángulos en escuadra en las esquinas. La piedra que se ha desprendido de la pared Oeste esta depositada en el fondo de la trinchera con una elevación mayor en el lado Norte que en el Sur.  Entre la piedra y la pared Este encontramos un peroné sin continuidad con otros huesos del esqueleto; hueso que después comprobaremos que pertenecía a la pierna derecha de Evaristo y que por razones que desconocemos con seguridad se encontraba desplazado. Encontraremos también muy próximo al lado Sur de la piedra dos huesos del pie y un cordón de goma blanco que se corresponde con una parte de la suela de un zapato. Cuando realizamos la excavación completa del cuerpo comprobamos que estos restos no están apenas desplazados de su posición original, aunque si veremos que finalmente han desaparecido una parte de los huesos de este pie derecho.  

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              Una vez rota y extraída la piedra que cubría el cuerpo de Evaristo, lo primero que se evidencia es que efectivamente tapa el cuerpo desde la cabeza hasta más de la mitad de la zona de las rodillas. En segundo lugar comprobamos que apenas encontramos unos cuatro centímetros de tierra por debajo de la piedra y encima de Evaristo, lo que confirma el dato extendido en boca popular de que el cuerpo no fue enterrado, descomponiéndose a la intemperie.  

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              DESCRIPCION DEL CUERPO EN LA FOSA  

              El cuerpo se encontraba depositado en posición decúbito prono, con la cara y el brazo derecho pegados a la pared Este. El esqueleto se extiende transversalmente a la trinchera que como hemos indicado tiene un metro de anchura, llegando a tocar el pie izquierdo de Evaristo la pared Oeste de la que fue su fosa. Hay una importante diferencia de nivel entre el cráneo que se sitúa a 3,15 metros de profundidad y la pierna izquierda que a la altura del pie alcanza los 3,90 metros. La razón es que el torso se encontraba en la rampa de acceso a la explotación. Por otra parte la pierna derecha de la que se conserva in situ el fémur y la tibia se encontraba unos 30 centímetros más elevada que la izquierda, apoyada parcialmente sobre una piedra que previamente estaba depositada en el suelo. Este apoyo parcial de la pierna que no alcanzaba el pie es lo que explica que hayamos encontrado huesos del pie en un nivel más bajo; esta circunstancia  constata además una nueva prueba de que este cuerpo no fue enterrado, descomponiéndose a la intemperie. Cabe incluso la posibilidad, entiendo como más plausible de que el peroné que hemos encontrado desplazado lateralmente, pero casi en línea,  a unos cuarenta centímetros y entre la gran piedra y la pared lo haya sido por efecto de la caída de la piedra desprendida y no por una alimaña, máxime cuando el análisis forense del hueso descarta que contenga erosiones producidas por mordeduras.  

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              Los dos brazos se encuentran flexionados y con las manos apenas separadas veinte centímetros a la altura del estomago. Aunque no hemos encontrado restos de ligaduras entiendo como altamente probable que esa posición se deba a que sus manos estaban atadas. Por otra parte interpretamos que tampoco hay dudas para afirmar que la posición del cuerpo en la fosa obedece a un depósito en el suelo tras ser bajado por uno o varios hombres y, no a un arrojamiento desde la parte alta de la trinchera.

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                OBJETOS ASOCIADOS AL CUERPO DE EVARISTO  

              Apuntar que en todo el proceso de excavación se ha utilizado regularmente un detector de metales con el fin de localizar aquellos objetos metálicos asociados al espacio de deposición del cuerpo antes de inferir con paletines o cuchillos en la limpieza del esqueleto.

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                En primer lugar  señalar que se han encontrado un total de nueve botones, tres de estos son de nácar, diferenciándose dos que tienen un diámetro de 10 milímetros, grosor de 1 milímetro y cuatro agujeros para ser cosidos. El otro botón tiene 9 milímetros de diámetro, 2 milímetros de grosor y dos agujeros para ser cosido. Los tres fueron hallados bajo el torso, y los debemos asociar con una camisa. 

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               Otros dos botones son de color marrón claro y seguramente estaban cosidos a la misma prenda, Hallados también en la zona del torso y cerca de la cintura; uno de estos es de pasta, 15 milímetros de diámetro, con umbo central muy marcado, y dos agujeros para ser cosido. El otro botón es de madera, perfectamente conservado, es el primero que hemos hallado en nuestras excavciones. Este botón tiene 14 milímetros de diámetro, poco más 1 milímetro de grosor y presenta un reborde que apenas llega a los 3 milímetros que enmarca un círculo concéntrico levemente rehundido en cuyo interior se abren dos agujeros para ser cosido. Desconocemos y debemos tener en cuenta que fue asesinado en verano, si pertenecían a la misma camisa o a otra prenda que portara en ese momento Evaristo Vicente. 

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               Los otros cuatro botones son metálicos, muy ferruginosos, con restos asociados de tela de fuerte textura. Tienen unos 15 milímetros de diámetro y se encontraron en la zona pubica del esqueleto, lo que nos sugiere que pertenecían al cierre de bragueta de un pantalón.  

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              Rodeando la zona de cintura del cuerpo encontramos varios fragmentos de una cinta de cuero muy deteriorados `por la descomposición, al levantar el cuerpo encontraremos una hebilla metálica que nos confirma que lo encontrado pertenece a un cinturón.  La parte mejor conservada del cuero es la hallada debajo de la hebilla lo que nos permite confirmar que tenía una anchura de 2 centímetros, y un grosor de 2 milímetros. La hebilla tiene un frente rectangular liso de 4,5 centímetros de largo por 3 centímetros de ancho, y por la zona interior muy deteriorado de aprecian restos de un rodillo metálico y cierre que permitía tras introducir el cuero por el rodillo cerrar mediante presión. En total se conservan 5 fragmentos con unos 3 centímetros de media de largura. 

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               Se encontraron asimismo restos del calzado que portaba el hombre asesinado. Los restos de calzado del pie izquierdo se hallaban perfectamente asociados a los huesos. En concreto se trata de un cordón o tira de goma de color blanco que nos define la forma y tamaño de la suela del calzado, pues esta tira rodeaba el piso de la suela, que por las improntas que vemos nos permite reconocer que Evaristo portaba unas zapatillas de suela hecha con esparto, precisamente pegada a esta tira para tener una mayor resistencia. Por otra parte vemos como esta tira presenta numerosos agujeros de cosido que sirvieron para sujetar el revestimiento de tela que cubría el resto del pie. El paso del tiempo y las características de la goma que se retrae por estas razones nos permite  tomar una medidas de unos 24 centímetros de largo, lo que en principio nos llevaría a un pie  pequeño: 36-37; suponemos que en cualquier caso este calzado no sobrepasaría el número 38, lo que sería acorde con la altura de Evaristo. A este mismo calzado pertenecían tres piezas metálicas de material muy poco ferruginoso, tienen forma circular con unos 7 milímetros de diámetro, abertura central de 5 milímetros. Los bordes se ven remachados y con restos de tela entre las piezas remachadas. Estas piezas sin duda las asociamos con los ojetees para introducir los cordones del calzado. 

               Otro grupo metálico esta compuesto por 11 piezas encontradas en la zona de la cintura de Evaristo, todas son de metal muy ferruginoso, también tienen en común que su base se corresponde con un remache. De la base nace en unos casos un hilo metálico de poco más de 1 milímetro de grosor, 9 de largo vertical y una prolongación de otros 4 milímetros de forma curvada. De estos elementos en concreto hemos hallado cuatro. Otros cuatro presentan esa base de remache pero más ancha, unos 8 milímetros, y en estos elementos vemos también esa forma ganchuda, pero ya no se trata de un alambre sino de una chapita de unos 5 milímetros de anchura y otro tanto de altura. Hay finalmente otras tres piezas incompletas que nos parecen iguales a estas anteriores descritas. Sobre la interpretación de estas piezas nos parece muy probable que pertenecieran a los ganchos por los que pasaba un cordón de cierre y ajustamiento de una faja. 

               Finalmente hemos hallado otros restos sobre todo metálicos, alguno de ellos de difícil interpretación. Tres fragmentos pertenecen a presillas de ajuste, que suponemos del pantalón, pues chaleco prenda también habitual de uso de estos elementos no parece que vistiera Evaristo en el momento de su asesinato.  

               Encontramos también un alambre metálico de 7 centímetros de largo, muy oxidado, con abundante concreción ferruginosa, aunque en la zona media en donde se ha desprendido el oxido se ve un hilo metálico de poco más de 1 milímetro de diámetro. En uno de los extremos se aprecia un ensanchamiento, a modo de la cabeza de una punta.  

               Otro elemento metálico consiste en una pieza maciza de hierro muy oxidado de forma rectangular; con bordes en algún punto irregular o incompletos, de 3 centímetros de largo, 2 de ancho y 1 de grosor.   Otro elemento metálico se corresponde con una pieza que contiene cobre y por tanto la oxidación no la deforma. Se trata de dos chapas metálicas de 1,5 centímetros de largo cada una, 1 centímetro de ancho y apenas 1 milímetro de grosor, Están unidas las dos por un remache, y en los extremos se curvan fuertemente hacia el interior, habiéndose perdido el resto de las láminas a partir de la curvatura.  

              El último elemento metálico se corresponde con el culote de un cartucho de escopeta, con diámetro de 1,7 centímetros, que parece más bien un resto de una cacería que de un proyectil usado contra Evaristo, porque según la información de la que disponemos, este fue asesinado en otro lugar distinto al de su enterramiento, y de hecho a pesar localizar dos agujeros de bala en su cráneo no hemos encontrado los proyectiles.  

              La última pieza hallada se trata de una masa informe de pasta o goma de unos 2 centímetros cuadrados de masa.   

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