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Página 1 de 2 La represión comenzó inmediatamente, de forma generalizada y brutal: los miembros de los partidos, de los sindicatos, los que habían votado al Frente Popular o simplemente simpatizaban con él, fueron paseados, detenidos o fusilados, y a menudo ese terrorismo se cebó también en sus familiares.  Víctimas asesinadas en plena calle En Valladolid y su provincia, las detenciones comenzaron el mismo 18 de Julio. El factor sorpresa y la virulencia de los hechos dejaron a las izquierdas sin capacidad de reacción. Durante los primeros días, muchos grupos incontrolados, armados y con uniformes de Falange, patrullaron por los pueblos, sacando a las personas de sus casas o deteniéndolas con el pretexto de “realizar declaraciones”. Tras obligarles a subir a camiones y furgonetas incautados, les trasladaban a ciertos lugares, alejados casi siempre del lugar de origen entre 25 y 50 kilómetros y allí, en montes o cunetas, después de despojarles de su documentación y muy a menudo de sus objetos de valor, les asesinaban y abandonaban los cadáveres, que unas veces eran enterrados por gentes de pueblos próximos, guardas de montes, pastores, etc.. Este tipo de secuestro y asesinato, conocido como paseo ha sido abundantísimo en nuestra provincia, y de hecho, la mayor parte de las demandas que los familiares hacen a esta Asociación se refieren a desaparecidos. Otros detenidos con más suerte lograron llegar con vida a las cárceles: los detenidos ingresaban en la Cárcel Vieja (Chancillería); al antiguo Matadero y, por fin, a las Cocheras de tranvías, lugares cuya mención sobrecoge todavía hoy a nuestros informantes, que visitaron allí a sus padres y hermanos.
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