Destacamos

Te buscas porque tú sabes que existes
aunque ellos quieran que no se rompa tu silencio.
Porque sacudiste el polvo de tu cuerpo cuando te hicieron caer
hoy de daremos la mano,
tu memoria se levantará con nuestra mirada,
nuestros cuerpos calentarán las piedras que te arropen
y sólo ahora, tan tarde, por fin terminará tu búsqueda.
Aquí estás, con nuestra memoria.

                              Rubén Domínguez Méndez
(Poesía entregada a la ARMH de Valladolid)

 
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Caravana de exiliados

Las detenciones, juicios y asesinatos continuaron durante bastante tiempo. También los expolios, robos y destrozos sobre los bienes de las víctimas. Muchas familias quedaron en la indigencia. Centenares de viudas, sin el estatus legal de viudedad, puesto que sus maridos habían desaparecido; centenares de huérfanos, muchos de los cuales fueron ingresados en Hospicios y otras instituciones; familiares que no podían llevar luto, ni llorar a sus muertos...

La situación fue especialmente dura en los pueblos, donde estas mujeres sin recursos quedaron a merced de los vencedores, quienes decidían darles trabajo o no. La mayoría de ellas, sin oficio, sin pensiones ni ayudas, sobrevivieron a duras penas lavando ropa en los ríos, espigando los campos y haciendo dobles jornadas cuando se lo permitían.

Sus hijos pasaron hambre y calamidades, y a menudo no pudieron asistir a la escuela: no sólo destrozaron su vida, sino que también les robaron el futuro. Niños huérfanos de padre y a veces también de madre; o con ésta encarcelada; recluidos en instituciones alejadas de su pueblo; o trabajando durante toda su niñez, estigmatizados y discriminados por ser hijos de rojos:

Una generación entera maltratada, sometida y humillada, que ahora comienza a hablar.

 
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