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Activista de la libertad, ahora me pregunto a mi mismo
¿Por qué mi pensamiento te sigue?
Así se siente, hijo del corazón.
¿No te duele sentirte solo?
Te ofrezco la mejor parte de mí
Para hacer que el perro semihundido (1)
- que eres, que soy, que somos por la obra de un sordo-
salga a flote.

(1) Una de las obras de Francisco de Goya y Lucientes.

 
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INFORME ANTROPOLOGICO
LA FOSA DE LA RETAMA DE LAS MUERTAS (BOECILLO)

ASOCIACION PARA LA RECUPERACION DE LA MEMORIA HISTORICA.Dirección Arqueológica: Julio del Olmo Martin

La mujer asegura: Esta es la mata de las muertas

LA MATA DE LAS MUERTAS. En Boecillo (Valladolid) se procedió el día 20  de diciembre de 2003 a la exhumación de las dos mujeres de Tudela de Duero: Josefa Torrecilla Sánchez de 63 años y Felisa Sobas Rodríguez de 21 años, asesinadas el 2 de agosto de 1936.

Felisa Sobas

 INTERVENCIÓN PREVIA. Previamente a la exhumación se realizó el día 9 de octubre la localización de los cuerpos. Los testimonios orales recogidos mostraban una gran seguridad en señalar una mata concreta, dentro de las muchas que hay en el pinar, como el lugar junto al cual fueron enterradas estas dos mujeres tras su asesinato. Lo que no sabían nuestros informantes era a que lado de la mata se encontraban los cuerpos, motivo por el que tomando como referencia la mata, se abrieron una serie de zanjas hasta una profundidad de 70 cm, punto en el que las arenas daban paso a un suelo de gravas. La anchura de la zanjas fue de unos 80 cm, por dos de largo. La separación entre las mismas se iniciaba con 1 metro en la zona mas cercana a la mata, abriéndose hasta 1,5 metros, en el punto mas distante. De tal manera que fuimos conformando una figura de estrella alrededor de la mata. Después de abrir hasta nueve trincheras alrededor de la mata y completar la estrella, no encontramos los restos de nuestras mujeres. Se decidió abrir una segunda línea de trincheras, a continuación de las antes abiertas, pero iniciando la apertura en el punto medio entre dos zanjas. Comenzamos por la zona meridional en relación a la mata.

la mujer indica:

 La razón de empezar por este punto fue que en la apertura precisamente de la última zanja que cerraba la estrella, constatamos en el extremo mas distante de la zanja en relación a la mata, que aparecían gravas prácticamente desde la superficie, lo que significaba una diferencia en relación a lo visto en todas las trincheras. En la segunda zanja abierta en ese lado meridional, ratificamos esa presencia desde la superficie de gravas provenientes de un lecho mas profundo, llegando finalmente a localizar a 90 cm de la superficie una tibia y un peroné.Localizados estos primeros restos extendimos un saco plástico por encima de los mismos, y procedimos a cubrir con tierra todas las zanjas, incluida esta última. 

Familiar de Felisa

        EXHUMACIÓN DE RESTOS. En la jornada del día 20 de diciembre se procedió a la exhumación con metodología arqueológica de los restos de estas dos mujeres. Con la referencia de posición y profundidad de los cuerpos, se planteo un cuadro de 3X3 metros. En toda esta superficie se fue rebajando con palas en capas de unos 30 cm, hasta llegar al nivel de los cuerpos: 80-90 cm de la superficie. En este momento de la intervención se dibujaba con claridad el contorno de la fosa, gracias a un contraste de coloración de las arenas, mas oscura el área de la fosa y mas claras las de alrededor. La fosa de enterramiento fue abierta con orientación NW-SE, con los pies de ambas mujeres en el lado NW. La fosa se veía que tenía una anchura próxima a los 90 cm, y un largo mas menos de 1,80 cm. A continuación rebajamos en otros 30 cm la tierra de la cata alrededor de las mujeres, con el fin de habilitar un espacio mas cómodo para la limpieza de los cuerpos.

          Las dos mujeres fueron enterradas decúbito prono. La primera en ser bajada a la tumba fue Josefa Torrecilla Sanchez a quién hemos asignado el nº 2. Por la estrechez de la tumba la segunda mujer enterrada Felisa Sobas Rodriguez a quién hemos dado el nº 1 descansa parcialmente sobre Josefa.

Vista general de la fosa

 Josefa Torrecilla Sánchez se encuentra boca abajo. Su costado izquierdo pegado a la pared mas oriental de la tumba. Con la cara apoyada en el suelo sobre su lado izquierdo. El cuerpo estirado, con las piernas rectas, y los dos pies con la misma orientación de la cabeza. Las dos manos se encuentran a la altura del esternón. La izquierda semicerrada sobre el pecho, y la mano derecha encima de la izquierda. Mientras el humero izquierdo se encuentra casi pegado al costado, el derecho se abre y separa el cuerpo, de tal manera que cúbito y radio también se ven prácticamente separados del cuerpo. 

        En el proceso de excavación encontramos a la altura del parietal derecho dos fragmentos de cobre muy deformados, y que se corresponden con dos balas de munición de un calibre propio de un fusil, mas otros seis pequeños fragmentos metálicos, que parecen también restos fragmentados de munición. Este parietal derecho se encuentra hundido. Las balas por tanto se encontraban a la altura de esa oquedad, pero no en el interior de la misma. La mujer mantenía intacto en la zona occipital un voluminoso moño de pelo, todavía sujeto con una peineta de pasta, de unos siete cm de largo por 4 de ancho. Sobre la mandíbula inferior de la cara derecha se mantenían restos de tela que la cubrían.  Los pies como el resto del cuerpo colocados en una posición muy natural, no conservaban restos de calzado, por lo que suponemos que esta mujer fue enterrada descalza.

Josefa y Felisa

 A la altura de la cadera encontramos improntas mas que restos de abundante tela. Casi pegada a las costillas flotantes del lado derecho, encontramos una carterilla; que parece compuesta de cuero por fuera y tela en el interior, de unos 6 cm. Parece que estaba cerrada por un botón blanco de nácar, de 1,7 cm. En su interior encontramos varios objetos, como un botón de 1 cm de diámetro,  dos dedales, uno dentro de otro; cubiertos de oxidación azulada-verdosa. Un cilindro, de forma mas bien tendente al ovoide, de 4,5 cm de largo por 1 cm de diámetro, con similar tipo de oxidación. En su interior suponemos que se hallan agujas y/o alfileres. Se lee muy bien la palabra "PARIS"; y por encima de esta palabra se ven otras letras, que aunque de mayor tamaño, su grabado es mas superficial y se lee con mayor dificultad la palabra: "C H E S A M".  Otro elemento que encontramos es una especie de pastilla trapezoide, de 4 cm de largura máxima, 2 cm de anchura y alrededor de 0,5 de grosor, que parece pertenecer a una pieza para pintar los patrones de las telas antes de su corte. También aparece una bola de metal ferroso, maciza,  muy oxidada de 1 cm de diámetro, que se utilizaba para hacer ojales.

Josefa

          Otro objeto personal que encontramos es un anillo situado en el dedo índice de su mano derecha. Se trata de un anillo, tipo sello, de plata, de 1,5 cm de diámetro. Decorado en su superficie, de forma circular de 1,5 cm, por un bajo relieve de elementos vegetales. Decoración que imitan una flor en cuyo interior vemos una piedra de color verde oscuro de 3 mm de diámetro. 

Dedal, alfilitero..

        Todo hace suponer que esta mujer fue depositada con cierto cuidado en la fosa. No entendiendo muy bien el porque de su posición boca abajo. Si me llama la atención, al igual que en la otra mujer el hecho de que las manos permanezcan juntas o casi juntas. En esta mujer por la postura que adopta el cuerpo parece que o bien fue primero depositada boca arriba y después girada sobre su costado izquierdo, o bien directamente se le apoyo primero sobre su costado izquierdo para acomodarla boca abajo. En cualquier caso resulta llamativo que mientras el brazo derecho se separa ostensiblemente del cuerpo, las manos que han quedado debajo del cuerpo permanezcan unidas. En mí opinión creo probable que estas extremidades estuvieran atadas por las muñecas. Durante la intervención se tuvo especial cuidado en buscar algún resto de ligaduras. En la muñeca izquierda de esta mujer encontramos únicamente restos de oxidación verdosa de cobre, sin restos de material metálico. Señalar que en la exhumación fue utilizado un detector de métales, que nos permitió localizar todos los elementos metálicos encontrados antes de su visión. 

Image

        El segundo cuerpo en ser depositado fue el de Felisa Sobas Roriguez. Lo primero que nos llama la atención tras la limpieza del cuerpo es la constatación de cómo en algún momento impreciso se ha producido una profanación de la tumba que ha alterado alguno de los restos. En concreto nos encontramos con que parte del lado izquierdo de la cadera (hueso iliaco), se encontraba sobre el fémur izquierdo cerca de la rodilla; y como también este fémur izquierdo estaba ligeramente elevado, como consecuencia del arrancamiento del hueso de la cadera. Es difícil precisar si esta inferencia se ha producido antes de nuestra intervención de localización, o después de la misma en el mes y pico transcurrido. En mí opinión y aunque estamos ante un suelo de arenas, de compactación mas débil; la intrusión fue realizada antes de nuestra intervención en octubre, porque las arenas que rodeaban ambos huesos se encontraban con un apelmazamiento mayor, que la que rodeaba la parte de huesos descubierta en nuestra intervención de localización. 

Fragmentos de municion

        Esta segunda mujer, Felisa, fue también depositada en posición decúbito prono, en el lado occidental de la fosa. Su acomodo entendemos que fue ciertamente menos cuidado, quizás simplemente por el mínimo espacio con el que contaba para moverse el enterrador o enterradores. La pierna izquierda de esta mujer (Felisa) se encuentra encima y a lo largo de la pierna derecha de nº 2 (Josefa). El fémur de la pierna derecha semiflexionada,  se abre hacía su derecha, hasta pegar con la rodilla en la pared de la fosa, a continuación flexiona por la rodilla, cerrándose ligeramente el resto de la pierna. El torso se va separando de la mujer nº 2 (Josefa), hasta situarse el hombro izquierdo de una y derecho de otra simplemente en contacto.

 El húmero del brazo izquierdo se abre forzadamente, llegando casi a estar alineado con el hombro; para a continuación flexionar y cerrarse por el codo, hasta que la mano abierta con la palma mirando hacía el cuerpo, queda debajo de las costillas flotantes del costado izquierdo. El húmero del brazo derecho permanece a lo largo del costado, mientras el antebrazo se halla debajo del cuerpo de la mujer. Flexionado por el codo la mano derecha abierta y con la palma vuelta hacía el cuerpo, apoyaría a la altura del pecho izquierdo (fotos 50, 51 y 52). En este punto queremos destacar como aunque las manos descansan en direcciones contrapuestas, las muñecas están prácticamente paralelas y apenas separadas 10 cm. En el contexto de un cuerpo depositado boca abajo, con el desmadejamiento consiguiente de miembros, sin intención y casi posibilidades de colocar estos miembros por los enterradores, que las manos permanezcan tan próximas, al igual que en la mujer nº 2 (Josefa), me parece que es muy probable que solo pueda ser explicado por estar unidas estas manos por algún tipo de ligadura. Al igual que con la otra mujer pusimos especial cuidado en buscar algún tipo de resto material que asegurara nuestra hipótesis, encontrando únicamente una impronta de polvo oscuro de aparente cuero en la muñeca derecha, que se prolongaba hacía la mano izquierda, con unos 2 cm de espesor. 

Felisa Sobas

        La cabeza se encontraba con la frente, nariz y boca apoyadas en el suelo, con una ligera inclinación del conjunto hacía su derecha. Lo que indica que la mujer fue dejada en el suelo tal como cayo o deposito, sin acomodación posterior del enterrador. Es lógico por otra parte que este enterrador no tocara esta cabeza, motivado por las fortísimas heridas que presenta este cráneo. Así como en otros desenterramientos vemos los cráneos rotos, reconociendo que en un primer análisis es difícil precisar si la rotura ha sido motivada por un arma de fuego, otra agresión, o simplemente por el peso de la tierra. En esta ocasión se constata con seguridad como las heridas de la cabeza fueron originadas por sus asesinos. Como hemos indicado frente, nariz y boca apoyan en el suelo, por tanto la zona occipital queda hacía arriba. En esta posición del cráneo vemos un fortísimo aplastamiento de todo el lado izquierdo de la cabeza, que afecto a los huesos temporal y parietal; mientras los huesos del lado derecho permanecen prácticamente intactos. Evidentemente esta rotura no se ha podido producir por el peso de la tierra, y tampoco, aunque falta la confirmación forense como consecuencia de un disparo. Pero si por agresión con algún elemento contundente, o aplastamiento.

Felisa

          Otra herida que encontramos en la exhumación se localiza en el pie derecho de nuestra mujer nº 1(Felisa). Vemos como los dos pies se encuentran con calzado, del que se conserva las suelas de goma negra. El pie izquierdo, dentro del calzado, como hemos indicado mira su puntera hacía la derecha del cuerpo de la mujer. El pie derecho permanece también dentro del calzado, se orienta también la puntera hacía la derecha de la mujer, pero estos huesos de pie y calzado están completamente vueltos, de tal guisa que el exterior de la suela que debiera orientarse hacia el norte lo hace al sur. Vemos asimismo que los dedos del pie están fuertemente contraídos o cerrados hacía dentro, y lo que es mas sorprendente no hay hueso calcáneo, razón por la que imaginamos el resto del pie quedo colgando, y presenta esa posición en la fosa. La contracción de los huesos de los dedos ¿puede indicar una herida hecha en vida de la mujer?. 

        Finalmente debemos señalar que no encontramos ningún fragmento, huella o rastro de ropa, botones etc., que pudiera haber cubierto el cuerpo de esta persona. Nos interesaba este detalle, porque las noticias llegadas sobre su asesinato, apuntan a que esta mujer después de ser separada del grupo de hombres también asesinados, fue gravemente vejada y ultrajada, por los asesinos. 


 

 
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